Antonio Peñalver, en exclusiva: “Millán es la perversidad y la monstruosidad en persona, algo que no he borrado de mi vida”
Antonio Peñalver, en exclusiva: “Millán es la perversidad y la monstruosidad en persona, algo que no he borrado de mi vida”

Antonio Peñalver, en exclusiva: “Millán es la perversidad y la monstruosidad en persona, algo que no he borrado de mi vida”

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Antonio Peñalver estuvo en directo y en exclusiva tras el encarcelamiento en Radio Marca Tenerife para contar su historia, su verdad y su punto de vista sobre unos presuntos abusos sexuales a los que fue sometido por Miguel Ángel Millán, entrenador de atletismo murciano y ex técnico de la Federación Española de Atletismo en las pruebas de combinada y lanzamiento.

Dejó muchas frases que van a quedar en la memoria de muchos. Explicó lo que ha supuesto para su vida su contacto con él allá por el año 83. También, lo calificó como persona y relató lo que había sucedido cuando se reencontraron en 2002.

Implicación en el caso Millán: “Ocurrió lo que ocurrió en Murcia hace muchos años desgraciadamente. Habéis tenido la mala suerte de sufrir algo muy parecido en Tenerife. Es una desgracia y por eso estamos donde estamos”.

Cómo entró en su vida: “Coincidí con él a principios del año 83. Empezamos a entrenar juntos y llevaba todo el tema de atletismo en mi pueblo, además de ser profesor en el colegio donde yo estudiaba. Ahí tuve mi primer contacto con él”.

Entrenaba en Alhama de Murcia: “Personificaba el atletismo en mi pueblo. Todo giraba en torno a su persona”.

Qué paso cuando en diciembre saltó la noticia: “La cuestión es que tuvimos conocimiento de que había pasado algo en noviembre cuando había habido una denuncia que se había desestimado. Se pusieron en contacto con nosotros para solicitar nuestra ayuda porque no se le daba credibilidad a este asunto. A mí me produjo un shock saber que esto se estaba volviendo a repetir. Nunca estuve seguro del todo, pero pensaba que Miguel se había rehabilitado. No podía permitir que desde aquí no hiciera lo que estuviera en mi mano para apoyar a este chico, que hay que reconocerle un valor. Está inmerso en la misma sociedad que el verdugo. Es muy difícil tener el valor a enfrentarte a todo el mundo. La imagen exterior es brutal”.

Cómo Miguel Ángel le apartó de su anterior vida: “Cuando había cumplido 14 años, el mecanismo es muy parecido a lo que ha pasado con otros atletas que han contado ahora lo que les hizo. En un primer momento se convierte en tu segundo padre, en tu hermano, en tu consejero. Absorbió mi vida y se convirtió en una relación idílica. Encontrar a alguien mayor que te entiende y que te ayuda es maravilloso. Lo era hasta que, cuando cortas relaciones con personas de tu entorno por razones que él manipulaba -porque se encargaba de hacerlo- ves que empieza a tocarte y a hacer cosas. A partir de ahí, en el caso murciano y en el mío particular, se repitieron hasta que casi todos huían del sitio donde eso se producía. En muchos casos se abandonaba el atletismo. En otros, como el mío, el sentimiento de culpa por no entender qué estaba pasando era brutal. Mi vida era el atletismo, era lo único que conocía”.

De repente hubo un cambio drástico en su comportamiento conmigo: “De repente empezó a no hacerme ni puñetero caso y yo no lograba entender por qué. Tampoco entendía cómo alguien tan maravilloso era capaz de hacer cosas que me producían tantísima repulsión. Te conviertes durante muchos años en culpable. Te sientes mal porque no le deseas el mal a él”.

La valentía de Eduardo González: “Lo que ha hecho Eduardo es un acto muy valiente y de madurez. Es muy importante porque ha motivado todo lo demás. No es agradable pero no podía dejar pasar esto como si nada. Insisto en que lo mejor es que cuanto antes hablen del tema los posibles afectados, antes se acabará esto. Sé de lo que hablo porque tengo 48 años y sigo arrastrando los problemas derivados del silencio y de la manipulación y todas las consecuencias del abuso y de toda la maraña que se teje alrededor de manipulación”.

El día a día con Miguel Ángel: “En los años de entrenamiento posteriores, aunque es duro reconocerlo, después de meses de estar denostado, cuando me vuelve a hacer caso, yo creí que era porque de repente era buen chico y que algo había hecho bien. Era el sometimiento absoluto. Después de haber sufrido los abusos que no eres capaz de encajar en el esquema de tu vida, posteriormente yo seguí entrenando. El mío, aún así, era un caso atípico. Los atletas comúnmente abandonan repentinamente el atletismo. Yo no acerté. No sabía ni a dónde ir ni qué hacer. Cuando me volvió a hacer caso como entrenador, aunque fuera de una forma menos intensa, yo pensé que mi vida había vuelto a tener sentido”.

Su poder de manipulación: “A chicos de 14 y 15 años, cualquier persona con cierta inteligencia, tiene la facilidad de manipularlos y aislarlos. Es fácil tener una vida en sus manos. Hubo unas semanas, en momentos previos a Barcelona, sabía que algo no estaba bien. Me preguntaba por qué sigo yo venerando a alguien que no me hace ni caso. A los ojos del exterior se comportaba como si fuéramos amigos, pero durante el año estábamos en una relación escasísima. Es complejo y difícil de entender pero es así. La mayoría de víctimas desaparecen cuando no soportan más que se produzca esa doble vida. Muchos se marchan, pero yo seguí entrenando”.

Mi objetivo no era sólo llegar a atleta: “Los primeros momentos de mi permanencia en el atletismo tras el tema no iban encaminados a conseguir nada. El objetivo era recuperar esa vida que tenía anteriormente donde hacía atletismo y había buenos momentos. Es complejo. Luego fueron apareciendo los adjetivos. Hubo un tiempo en el que Miguel hacía planes de entrenamiento efectivos. No hay que quitar de en medio la realidad. Sin embargo, todo lo bueno que ha hecho tenía únicamente un objetivo: crear una imagen exterior y generar las condiciones para poder seguir haciendo lo que ha estado haciendo, que era seleccionar, aislar y convertir en víctimas a chavales que un minuto antes pensaban que estaban en las mejor de las versiones de sus vidas. Solo te sentías bien si tu maestro te decía podías estarlo. Me llevaba de fiesta, a casa, a ver películas y todo ese tipo de cosas. Me trataba como a un mayor. Todo hasta que llega un momento en el que aparecen las intenciones verdaderas”.

La aparición de un segundo denunciante tinerfeño de 17 años: “Sé que hay un segundo denunciante. Con 17 años es increíble. Qué fuerte. Hay que darle la enhorabuena. Hay que animar a que más chicos, tengan la edad que tengan, sean capaces de ver con ojos reales qué es lo que ha pasado. Sólo hay un culpable. Por dos razones: por ayudar a la causa y porque aparezcan todos los delitos que se han cometido; y por otra que hasta que no se produce ese clic donde reconoces que todo era un montaje. Hasta ese momento no empieza el proceso de sanación porque te sigues sintiendo culpable como si hubieras hecho algo malo. Lo que hemos hablado con gente de  Murcia es que te sientes un trapo ante un monstruo por no haberlo evitado cuando se pudo. Nuestras cabezas nos convierten en culpables cuando realmente somos víctimas”.

Momento de shock: “En el 92, cuando yo y otros descubrimos y fuimos conscientes de que no éramos los únicos, que había muchas víctimas y que todos formaban parte del mismo plan perverso, estuve tres meses encerrado en casa. Estoy descubriendo que tengo muchos recuerdos bloqueados. Hay un período de cinco meses en el que no tengo recuerdos. Yo quería seguir en el circo del atletismo. Tuve meses de mi vida en los que los recuerdos están borrados. No sabía por qué él había desaparecido de Alhama. Yo de todo aquello no recuerdo nada. Una de las cosas que más me están sorprendiendo es que no me acuerdo de nada y eso que me lo aseguran mis amigos, a los que creo, pero yo no me acuerdo de absolutamente nada”.

Trabajo de digestión para asimilar todo: “A lo largo de los años siguen apareciendo problemas de confianza y en relaciones personales derivados de esta historia, pero no he sido consciente de que aún quedaban cosas por resolver. Soy consciente de que hay cosas por resolver en mi vida emocional por esta historia, pero no soy consciente de la profundidad del asunto hasta ahora, que estamos conociendo a gente con el mismo problema. Es algo realmente tremendo”.

Dificultades para superarlo: “Conozco casos de vidas que se han echado a perder. Evidentemente, mucho ha tenido que ver la no superación de ciertas cosas, en mi opinión. No lo puedo asegurar con total seguridad pero sé que en Murcia hay casos que aún no han querido hablar porque prefieren mantenerlos enterrados. Por eso mi empeño de que en Canarias, desde ya, quiero que salgan todos a denunciar. Sería bueno que en su entorno busquen el apoyo para empezar a digerir el acontecimiento, para que tenga el menor impacto posible en sus vidas porque el choque es muy duradero y perverso. Aunque la mente se defienda para olvidar cosas, los recuerdos siguen apareciendo en momento críticos de mi vida”.

“Hay que denunciar”: “Ese es el objetivo que me guía las 24 horas del día. No puede ser que quede ningún durmiente en Tenerife como ha pasado en Alhama. No puede ser”.

Cómo califica a Millán: “La perversidad, la monstruosidad. Es algo que me gustaría que jamás hubiera formado parte de mi vida porque nunca estaré limpio del todo de mi paso por el contacto con él”.

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